Se acabó el frío, la primavera ha llegado y con ello el aumento de la temperatura ambiente. Pareciera que no, pero este cambio estacional supone también un cambio en la forma en la que una persona mayor debe ser cuidada y atendida.

Debemos estar pendientes de que utilicen la ropa adecuada que les permita transpirar, mantenerles hidratados, y estar pendientes de algunos síntomas de posibles alergias estacionales.

La alimentación también requiere poner especial atención al llegar la primavera, sobre todo si hablamos de personas adultas mayores.

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Es muy importante aumentar el consumo de frutas y verduras de temporada, frescas y jugosas por su aporte de líquidos, vitaminas, sales, minerales y fibra al organismo.

También, se debe reducir la ingesta de alimentos con alto aporte energético y calórico pues ya no son tan necesarios.

Estos pequeños cambios en la alimentación ayudan a que las personas mayores se mantengan hidratadas, a cuidar de su piel y su cabello, y sobre todo a controlar la transpiración corporal y la diuresis.

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Los alimentos más ricos en agua y fibra son las hortalizas, seguidas de las frutas. En esta época del año, es recomendable el consumo de fuentes de proteína como el yogurt y algunos pescados, preferentemente de alta mar pues complementan muy bien a los alimentos hidratantes. Asimismo, es recomendable reducir el consumo de alimentos como las legumbres y el arroz pues tienen bajo contenido en agua y alto contenido energético.

Los alimentos de temporada más recomendados son: tomate, lechuga, pepino, coliflor, brócoli, alcachofa, berenjena, pimiento, zanahoria o brotes de soya, entre otros. Del lado de las frutas, las recomendadas son el melón, la sandía, la fresa, la cereza, la uva, el kiwi, la piña o el melocotón. Además de su sabor y contenido hidratante, su colorido estimulará el apetito de los adultos mayores.

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También es fundamental la higiene. Cuando hablamos de higiene nos referimos a alimentos seguros, bien conservados, envasados o cocinados, además de tener cuidados con salsas y mayonesas que por el calor suelen descomponerse con mayor facilidad.